¿Cuál es la extensión del virus entre las empresas menorquinas?

A medida que se extiende la sensación por la Isla de que la crisis sanitaria está bajo control, van sucediéndose las declaraciones de cargos políticos y de representantes de asociaciones empresariales en las que abogan por acelerar el ritmo de desescalada con el fin primordial de activar el sector turístico cuanto antes. En este sentido, Menorca se ha postulado para ser uno de los destinos de las Illes Balears que participen en una prueba piloto de acogida de turistas internacionales que se desarrollaría durante el mes de junio.

Desde el ámbito más próximo a los ciudadanos y las empresas, el de los municipios, sus responsables se han esforzado en establecer unos planes de choque para paliar los efectos del covid-19 que contienen medidas económicas y sociales de diversa índole que, en términos generales, se estructuran en las siguientes áreas de actuación: medidas enfocadas al ámbito social, medidas de carácter fiscal y presupuestario y medidas de estímulo económico, entre las que podemos encontrar medidas específicas de apoyo al comercio local y de dinamización turística. A través de las webs de cada ayuntamiento se puede acceder al detalle de estos planes. Dejo aquí los enlaces al plan de choque del Ayuntamiento de Ciutadella y al del Ayuntamiento de Maó para aquellos que estéis interesados en conocer los detalles.

Señalaba en un post anterior que las consecuencias derivadas del Gran Confinamiento no iban a ser las mismas para todos los sectores productivos, ni siquiera para todas las empresas de un mismo sector de actividad. Entonces, ¿por qué la mayoría de medidas de estímulo económico contenidas en los planes de choque municipales tratan a todas las empresas como si el impacto del coronavirus hubiera sido el mismo?

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¿Qué habrá de nuevo en la «nueva normalidad»?

Justo en el momento que encaramos la séptima semana de confinamiento, el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez nos comunica, ¡al fin!, un plan de desescalada o de transición, establecido en cuatro fases, que nos conducirá en un plazo estimado de ocho semanas, si no surgen contratiempos que se materialicen en un repunte en los contagios, a lo que el Presidente denomina una «nueva normalidad».

Entre lo que sabemos con certeza figura que el camino hacia esta «nueva normalidad» se realizará de forma gradual y asimétrica, es decir, el Ministerio de Sanidad decidirá cada dos semanas, porque es el tiempo de incubación del coronavirus, qué territorios pasan a la siguiente fase del plan de transición y se hará diferenciando por provincias e islas, lo cual nos hace albergar esperanzas de que Menorca puede encontrarse entre los territorios que avancen hacia el desconfinamiento a mayor ritmo.

Me parece llamativo observar el uso que se hace del lenguaje por parte de los responsables políticos para comunicar sus mensajes e ideas bajo circunstancias extremas y de enorme incertidumbre como las que estamos viviendo. Los términos «nueva normalidad», «distanciamiento social», «hibernación económica» son, a mi modo de ver, una manera de anticiparnos y prepararnos para el conjunto de renuncias y pérdidas derivadas de la crisis y que deberíamos asumir entre todos.

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