¿Cuál es la extensión del virus entre las empresas menorquinas?

A medida que se extiende la sensación por la Isla de que la crisis sanitaria está bajo control, van sucediéndose las declaraciones de cargos políticos y de representantes de asociaciones empresariales en las que abogan por acelerar el ritmo de desescalada con el fin primordial de activar el sector turístico cuanto antes. En este sentido, Menorca se ha postulado para ser uno de los destinos de las Illes Balears que participen en una prueba piloto de acogida de turistas internacionales que se desarrollaría durante el mes de junio.

Desde el ámbito más próximo a los ciudadanos y las empresas, el de los municipios, sus responsables se han esforzado en establecer unos planes de choque para paliar los efectos del covid-19 que contienen medidas económicas y sociales de diversa índole que, en términos generales, se estructuran en las siguientes áreas de actuación: medidas enfocadas al ámbito social, medidas de carácter fiscal y presupuestario y medidas de estímulo económico, entre las que podemos encontrar medidas específicas de apoyo al comercio local y de dinamización turística. A través de las webs de cada ayuntamiento se puede acceder al detalle de estos planes. Dejo aquí los enlaces al plan de choque del Ayuntamiento de Ciutadella y al del Ayuntamiento de Maó para aquellos que estéis interesados en conocer los detalles.

Señalaba en un post anterior que las consecuencias derivadas del Gran Confinamiento no iban a ser las mismas para todos los sectores productivos, ni siquiera para todas las empresas de un mismo sector de actividad. Entonces, ¿por qué la mayoría de medidas de estímulo económico contenidas en los planes de choque municipales tratan a todas las empresas como si el impacto del coronavirus hubiera sido el mismo?

Sin un diagnóstico previo, no habrá medidas de estímulo económico efectivas

Todo buen plan parte de un buen diagnóstico de la situación inicial. Sin embargo, los planes municipales analizados carecen, o no comparten públicamente, dicho diagnóstico. Sin este conocimiento previo sobre la extensión del virus y el grado de afectación de la crisis en cada una de las empresas locales, corremos el riesgo de que el dinero público comprometido en las medidas de estímulo económico no tenga la efectividad deseada.

Un ejemplo de medida que, en mi opinión, corre el riesgo de no generar el efecto de estímulo económico perseguido lo constituye la convocatoria que cada ayuntamiento ha abierto para solicitar ayudas económicas para la activación y mejora de la calidad comercial, destinadas a los establecimientos de actividades no esenciales afectados por el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el Estado de Alarma a raíz de la covid-19.

A simple vista, no parece que el diseño de la convocatoria sea el más adecuado para alcanzar la finalidad de estas ayudas, que no es otro que aportar recursos a las personas titulares de los establecimientos de actividades no esenciales, para contribuir a la reactivación de las empresas, al mantenimiento del tejido comercial y empresarial de cada municipio, y al impulso de la promoción y dinamización del sector. Se establece una cuantía de ayuda lineal de 700 € para los establecimientos abiertos todo el año, y de 350 €, para los establecimientos de temporada (aquellos cuyo período de apertura al público sea inferior a 8 meses al año), sin que se entre a valorar la afectación real que el cierre temporal ha provocado en sus respectivas cuentas ni la magnitud de los recursos que deberán destinar a adaptar sus locales para poder acoger de nuevo a clientes.

Descubrimos una nueva categoría de empresa: ¡la micro-micropyme!

Resulta también llamativo que se haya establecido como requisito de acceso a la ayuda tener una plantilla media, incluida la persona titular de la actividad, de un máximo de 6 trabajadores, en el caso del comercio al por menor; y un máximo de 8 trabajadores para los restaurantes, bares, cafeterías, chocolaterías, heladerías y horchaterías, además de peluquerías y salones de belleza. Desconozco a qué responde el establecimiento de este criterio, aunque con la reducción de este umbral, que queda por debajo de los 10 trabajadores que establece la categoría de micropyme que está recogida en el Anexo I del Reglamento (UE) nº 651/2014 de la Comisión, inauguramos una nueva categoría de empresa: ¡la micro-micropyme!

No comprendo la lógica de este criterio, que va a dejar fuera de la posibilidad de solicitar la ayuda a un buen número de micropymes y a todas las pymes. Desde el Ayuntamiento de Ciutadella se han dado cuenta de ello y han introducido un matiz en las bases de la convocatoria por el cual el cálculo de la plantilla media ha de referirse a cada uno de los locales habilitados con la correspondiente licencia de los que disponga una misma empresa. De esta manera, van a limitarse los daños provocados por la exigencia de este criterio.

Para salvar negocios y empleos, resultaría preciso ofrecerles medidas de apoyo que tuvieran en cuenta sus circunstancias particulares

Pienso que el panorama al que deberán hacer frente muchos negocios en los próximos meses es peor del que nos imaginamos.

Enrique Quemada Clariana, Consejero Delegado de ONEtoONE Corporate Finance, pronostica en un artículo titulado “Requiem por las pymes” publicado en los blogs de Expansión que a diferencia de la crisis de 2009, que se expandió a causa de derrumbe de la banca, esta crisis se extenderá por la caída de las pymes.

Una encuesta reciente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) revela que un 40% de los negocios no sabe si podrá continuar su actividad. Esto equivale a que unos 300.000 autónomos prevén que tendrán que cerrar su negocio este año debido al impacto económico del coronavirus.

En Menorca ya hemos visto cómo han cerrado los primeros establecimientos comerciales y me temo que el goteo de cierres va a continuar durante los próximos meses. Me preocupa, especialmente, la situación que va a darse en la Isla a partir de octubre, con unos negocios de temporada sin las reservas necesarias para hibernar durante el invierno y con unos trabajadores con escaso dinero en sus bolsillos para gastar en el comercio de proximidad que reste abierto.

¿Por qué no hacer algún tipo de test masivo entre los negocios de un municipio para conocer cuál ha sido su exposición al virus?

Si se trata, pues, de evitar el cierre del mayor número posible de negocios y la consecuente pérdida de puestos de trabajo, urge realizar un diagnóstico en torno al grado de exposición de cada empresa a las consecuencias derivadas de la crisis del coronavirus. Pienso que hemos de actuar con cada empresa como si fuera un paciente al que hemos de ofrecer un tratamiento personalizado el cual se ajuste a su diagnóstico y circunstancias particulares. Además, debemos actuar rápido ya que el tiempo corre en su contra.

A medio y largo plazo, debería fomentarse la concentración de empresas como vacuna para hacer frente a futuras crisis

Coincido plenamente con E. Quemada cuando señala en el artículo citado anteriormente que “España ha entrado en esta crisis con un tejido empresarial enclenque, con pymes demasiado pequeñas que han de competir por precio ante la falta de recursos para invertir en I+D+I”. El autor continua afirmando que “la acelerada transformación digital que estamos viviendo va a exigir músculo financiero para seguir el ritmo del sector, y nuestras pymes no tienen recursos para adaptarse a estos cambios”.


Somos un país de autónomos y pymes. Pienso que hay una explicación cultural en el hecho por el cual, en una economía como la nuestra, los emprendedores conciben proyectos empresariales a pequeña escala, con una orientación muy local, a diferencia de aquellas economías con una mentalidad anglosajona que tienen muy presente aquella premisa aplicada al ámbito de los negocios según la cual “piensa globalmente, actúa localmente”. A este fenómeno social el catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona, Antón Costas, lo denomina “liliputismo” empresarial español, el cual lo califica como “un obstáculo tanto para el crecimiento económico como para el progreso social. Una enfermedad endémica en la medida en que es una carencia que se arrastra desde finales del siglo XIX”.

En conclusión, la vacuna contra esta enfermedad podría obtenerse en el medio y largo plazo si las pymes menorquinas fueran capaces de iniciar un proceso, desde este mismo momento, con vistas a establecer fórmulas de cooperación empresarial para dar paso, con posterioridad, a un proceso de concentración sectorial con el fin de mejorar su solvencia, ganar en competitividad y en capacidad para destinar recursos a la innovación.

Trataremos este tema con detalle en un futuro post.

Ilustracion diseñada por slidesgo / Freepik

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